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 Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.

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Haziel

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Dom Jul 29, 2012 6:56 pm

Haziel volvía a temblar cuando dejó el bar, pero no reconoció el sentimiento. No era ira exactamente, era algo extraño y ahora sabía se llamaba Lara.

Era lujuria, un pecado nuevo e inentendible para él a tal punto que no comprendía que le encontraban de placentero. Todo su maldito cuerpo le dolía, hasta la mandíbula de tenerla apretada por horas en un fracasado intento de controlar su cuerpo. Quería arrancarse la piel en jirones pero el sólo hecho de sentir sus manos en su propio cuerpo lo quemaban. Y por un segundo quiso maldecir a Dios por haberlo encerrado en esa cárcel de carne y sensaciones que lo torturaban a diario.

Lara había extendido su mano hacia él y bastó para hacerlo huir.

-Haziel.- la voz de Danitza lo hizo abandonar sus pensamientos.

-Danitza.

-¿Qué te trae por acá?

-¿Por qué preguntas mujer? Si ya lo sabes.

-Sólo se una parte, pero temo las implicancias.

-Habla claro.

-El libro es sólo una parte, pero eso no te trajo aquí. Sabes que no hallaras las respuestas tan fácilmente. Sin embargo estás y eso no es buena señal.

-Ya sabes mi historia, como sabes la de los demás.

-No Haz, solo se por qué caíste. No sé nada más de ti. Pero si aquí no está el libro, entonces ¿Por qué estás aquí?

-No lo sé.

-Yo tampoco.

- Me haces perder el tiempo con palabrerías mujer...

-¿Qué es lo que te tiene mal?

-Nada, hasta mañana.

Haz dejó hablando sola a la lauro. Esos ojos eran demasiado sabios y desde que había perdido sus capacidades de ángel que no lograba entenderla.

Lara era su nieta, podía saber más de lo que creía. Sólo debía acercarse a ella, ganarse su confianza y así conseguir lo que Danitza le negaba. Pero no sería fácil, no mientras no domine su cuerpo que aún se tensaba pensando en su mano extendida.

Las imágenes de lo que vio fueron reemplazadas por otras producto de su imaginación y para cuando llegó a su casa sudaba copiosamente. Mientras se desvestía, el simple roce de la tela era una mezcla de placer y dolor, pero no mejoró una vez desnudo. Pues la simple brisa del ventilador lo acariciaba.

La odiaba, se odiaba. Imaginaba sus manos en todo su cuerpo, estaba delirando. ¿Qué mierda le pasaba?

-Haziel.- una voz que nunca olvidaría lo llamó con cariño.- Haziel.

Era él. Lo maldijo por eso, pero estaba ahí. Azrael estaba ahí y él quiso llorar en sus brazos.

-Mira lo que me ha pasado.- dijo llorando.- Mira lo que me han hecho por tu culpa. Déjame en paz.

-No soy yo Haz, eres tú. Así se siente el pecado.

-¡NO!

-Te dije que tú eras el que viviría un infierno, no yo.

-¡Vete!

El silencio fue aun peor. Atrapado, odiándose... tomó el cinto de su jean y castigó a su cuerpo para que refleje la deformidad de su alma.
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Lun Jul 30, 2012 3:22 pm

‪Una vez que las dos mujeres salieron, sacó un pack de cervezas de la heladera y salió al pequeño jardín que había en el patio trasero.
Se sentó a los pies del gran árbol que había en la casa, siempre se había sentido cómodo en ese lugar.

Sacó del bolsillo de su pantalón el celular y puso algo de música suave, no tenía intenciones de llenarse la cabeza de mierda. Simplemente quería dejarse llevar y si su mente se lo permitía analizaría todo lo que había ocurrido; sino haría lo de siempre, ir paso a paso y ver que le depara el destino.

Abrió una de las latas y le dio un largo trago, mientras acariciaba detrás de las orejas a Duke.
—¿Crees que soy un idiota?
El perro levantó la cabeza e hizo un movimiento pidiendo que siguiera con las caricias.
—Maldito egoísta, no puedes una vez decirme algo más que “ráscame Josh” —Sacudió la cabeza pero así y todo siguió con el movimiento.
Recostó la cabeza sobre el tronco del árbol, y dejó escapar un suspiro.
—No, ella no era del todo consiente de lo que hacía —Comentó a nadie en especial—. Sí, yo también creo que todo tenemos un poco de conciencia aun en nuestra inconciencia. Pero ella estaba herida, había matado a alguien a quien ella amaba.
Sacudió la cabeza, y abrió una nueva lata.
—Sí, sé que lo hice para protegerla pero esa mujer es más terca que un roble —Sonrió—, lo siento, fue sin intención de ofender.

Levantó la cabeza para observar el cielo estrellado.
¿Debía odiarla? No, no podría. Nunca podría hacerlo, ella era el amor de su vida.
No podía amarla, y lo hizo. No podía hacerla suya, y lo hizo.
¿Por qué alguien iba a odiar a alguien que amaba?
¿Traición?
No, ella nunca lo traicionó. No siendo consciente de sus actos.
¿La extrañaba?
Mucho, y dejaría que las cosas tomaran su curso.



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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Lun Jul 30, 2012 3:25 pm

Llegó a su casa mucho más pronto de lo que esperaba, pero tenía un grave problema y no había mujer sobre la tierra que la excitara como lo había hecho Zaira.
Suficiente, se dijo mentalmente.

Su gran problema era que siempre estaba buscando a alguien que reemplazara a Zaira, y no había otra Zaira en este mundo. Tenía que asumir que las cosas se habían terminado, que su mujer había muerto y que tenía que comenzar a trabajar si quería seguir viviendo junto a Josh.

Entró a la casa, y observó todas las luces apagadas menos la que iluminaba el patio. Se asomó a la pequeña ventana y vio a su hermano sentado bajo el árbol, a su lado tenía tres latas de cerveza vacías. Estaba haciendo terapia con los suyos, pero ella necesitaba de él.

Salió al patio y sonrió.
—Hola, Goshi —Saludó sentándose a su lado, para luego recostar su cabeza en el regazo de él. Sujetó la mano de él y la ubicó en su cabeza, señal de que quería mimos.

—Molesta —Dijo a modo de saludo—. Todos quieren lo mismo de mí, y yo que tengo tanto amor para dar.

Chasqueó con su lengua, y comenzó a mover ella misma la cabeza hasta que él la sujetó con fuerza para que se detuviera. Solo entonces peinó suavemente su cabello.
—Para eso tienes a tu morocha, yo solo quiero mimos.

—Y hablar —Murmuró mirando el perfil de su hermana.

Dejó escapar un largo y triste suspiro.
—¿Cómo lo haces? ¿Cómo haces para perdonar una traición? ¿Cómo hiciste para seguir adelante durante todos estos años? —Se limpió de un manotazo las lágrimas que habían escapado de sus ojos.

—No lo sé —Respondió después de unos minutos de meditarlo—, gracias a que te tuve a ti y a papá. Supongo —Se quedó en silencio por unos minutos y agregó—: y ella no me traicionó, simplemente tenía las ideas poco claras.

—Eres demasiado bueno para esa zo —Se mordió la lengua y arregló— para esa mujer.

Josh se rió, y besó la sien de su hermana.
—No lo creo. Y no es una zorra, es… es mi morocha pecosa.

—¡Das asco de tanta dulzura! —Gritó se giró para quedar mirándolo de frente—. Te quiero, Goshi.

—Sí, porque gracias a mi comes.

—No, mañana voy a hablar con Irma a ver si sigo teniendo mi lugar en el negocio —Miró el mismo cielo y luego miró a Josh—. ¿Estará bien?

—Si —Respondió rápidamente. Él no sabía si había subido a los cielos, pero le mentiría a su hermana mil veces más con tal de verla feliz—. Si, y seguramente estará viendo como andas holgazaneando y viviendo de mi limosna.

Dirsha río, y le dio un golpe en el estómago.
—Qué bueno es saber que me quieres —se levantó del suelo y le tendió una mano a él—. ¿Cuándo vamos a tener esa gran charla? —preguntó mientras caminaba a la casa junto a Josh.

—Supongo que cuando Cal y Haz, vengan a casa. Por el momento las cosas están tranquilas…

—No te confíes, hermanito, si Suri anda por el barrio es porque hay cosas —Se paró en el umbral de la cocina y lo miró a los ojos—. ¿Qué es lo que queremos nosotros, Joshua?

—Que la humanidad siga siendo tal y como la conocemos.

Dirsha sonrió y le dio un beso en la mejilla.
—Ves, tengo razón eres muy bueno para cualquier mujer que haya sobre la tierra.

—Pero no quiero alas —dijo dándole un golpecito en la nariz—. Quiero a mi morocha, nada más. Buenas noches, Molesta —dijo tirando del cabello.

Dirsha lo vio perderse por los pasillos que daban a las habitaciones, y sonrió.
—Como esa zorra te vuelva a lastimar, yo misma la voy a matar —Juró en un murmuro que solo escuchó Luna que dormía debajo de la mesa.

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Mar Jul 31, 2012 11:08 pm

Despertó poco a poco, y durante unos instantes, le costó ubicarse. Pero en seguida se repuso. El mejor hotel de Vojvo, capital de Eslavia, país que se había declarado independiente hacía bastante poco. Un país en guerra.

La verdad, era que le importaba bien poco si los humanos se cagaban matando unos a otros, pero cuando era ella la que aterrizaba en una tierra en conflicto, pues la verdad que le rompía las pelotas. Estúpidos humanos con sus estúpidas guerras y sus estúpidos orgullos. Aunque claro, ¿quién era ella para hablar de orgullo?

Lo bueno, en este caso, pensó mientras apartaba las sábanas y se levantaba, es que la capital se hallaba bastante lejos de la zona en conflicto, así que se podía tener una relativa tranquilidad. Solo relativa.

Tomó la botella de agua que estaba sobre su mesa de noche y bebió hasta vaciarla. La volvió a apoyar y luego se dirigió hacia la ventana. Dudó un momento, pero finalmente descorrió las cortinas. Su corazón dio un salto involuntario, aún después de tantos años, un temor innato que se negaba a desaparecer. La luz del sol entró por la ventana y bañó la habitación sencilla aunque lujosa. La bañó a ella por entero y todo lo que sintió fue su calidez. Ni dolor ni agonía, sólo la reconfortante luz del amanecer.

Se alejó y salió de su habitación para dirigirse al cuarto del baño. Cerró la puerta y se quitó la enorme sudadera gris con la que siempre dormía. Una vez desnuda, se metió en el cubículo de la ducha y encendió el agua. No le importaba la temperatura, sólo le interesaba que fuera agua y que la cubriera por completo.

Pero aparte de eso, se dedicó a higienizarse también, mientras pensaba en los planes para ese día. Comenzaría por tomárselo con calma. Se suponía que estaría allí durante un tiempo. Tendría que buscar una casa cómoda, tal vez algún vehículo. Y tenía que encontrar a su escurridizo amigo.

Suspiró y cerró la corriente de agua, algo malhumorada, al acordarse de él. Tomó una toalla inmaculada y comenzó a secarse. Más tarde se daría un buen baño de inmersión, o mejor aún, buscaría alguna fuente de agua natural. Pero mientras tanto, debía vestirse y pedir el desayuno. Tendría que planear algo además para hacer, no se podía estar encerrada todo el día en aquella habitación.

Se miró al espejo, que le devolvió la misma imagen de hacía muchos, muchos años. Lo que había cambiado era la percepción que la persona reflejada en la pulida superficie tenía de sí misma. No era una buena percepción, nunca lo sería, pero al menos ahora tenía un propósito en esa vida, que era más importante que los humanos, la tierra, la guerra, el destino y todas las mierdas que le quisieran poner por delante. Nada era más importante.

Y por eso se encontraba allí esa mañana. Tomó su celular y decidió hacer unas cuantas llamadas antes de pedir el desayuno.
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Azrael

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Dom Ago 05, 2012 6:42 pm

Azrael estaba ansioso dentro de lo que se podía esperar de él. Mientras mostraba la documentación a los miles de agentes de seguridad del aeropuerto pensaba en cuanto tiempo había pasado alejado de todos ellos.

Aun con todos sus contactos, no había podido evadir el papeleo. No era tarea fácil entrar en un país en guerra con un avión personal, pero a él no le gustaba viajar en los comerciales. La gente se deshacía por atenderlo, todos los miraban con expectación. Era bastante incómodo.

Mientras pensaba en sus viejos compañeros, que pronto vería, observaba a su compañera. Le caía bien esa muchacha, tenía una de esas almas lastimadas que hacían de la gente alguien especial. En su viejo trabajo, eran las más difíciles y por ellas era que amaba a los humanos aun en sus defectos. Los espíritus que se aferraban a la vida en el dolor, que preferían sufrir que no sentir más nada. Aquellos que se esmeraban en no sentir, en ser fríos y distantes, eran en realidad los mas sensitivos. Esa contradicción humana fue lo que siempre lo atrajo y lo hizo decidir vivir entre ellos doscientos años atrás.

Azrael desertó en la regencia inglesa y desde entonces su vida había cambiado mucho. En un principio su piel negra y lustrosa había sido un impedimento, pero él los conocía mejor que nadie y su primer negocio fue el placer tanto de mujeres como de hombres. Así fue como amasó su primer fortuna, nadie te quería ver con un negro hace un siglo, pero eso no implicaba que puertas adentro no deseasen sentir el placer y el contraste de las razas en el sexo.

Luego de heredarse a sí mismo por cinco generaciones, hoy se podía dedicar a cualquier tarea que quisiese. Por lo que había viajado a Estados Unidos y ahora era un prestigioso empresario tecnológico y accionista. Sin embargo su vida hedonista acababa de dar un giro...

Volvió a pensar en ellos. Siempre se mantenía lo más al tanto que podía acerca de lo que pasaba en el más allá, pues sabía que ellos estaban al tanto de todo. No le gustaba darles semejante ventaja, sin embargo esto último lo había tomado desprevenido. Los mismos hombres desataron su fin y él deseaba lo contrario. Por lo que se haría con el libro y lo mantendría protegido, o bien lo destruiría... aun no lo había decidido.

Uno de sus hombres se le acercó. El joven viajó antes que ellos para poner las cosas en su sitio para cuando ellos llegasen. Esperaba que todo sea de su agrado.

-Hemos conseguido alojamiento como usted esperaba.

-Bien, iremos allá ni bien estos buenos señores se den cuenta que no traemos armas.- dijo en tono sarcástico.

-La señorita que usted busca se aloja solo a unas cuadras de distancia. No pudimos encontrar residencia más cerca, al parecer la joven no desea vecinos.

¿"Joven"? Pensó Az... es tan vieja como yo. "Oh mi querida Suri, tenemos tanto de que hablar". Si, Az se alimentaba de los más oscuros secretos, y aquella belleza los tenía de sobra. Esperaba llegar a un acuerdo, aunque la rubia traicionera se lo iba a poner difícil.

-¿Lo otro?

-Fue aun más difícil, pues no es ostentoso. Lo protegen los gitanos, trabaja con ellos en un bar llamado la Zíngara.

Azrael sonrió "Si tengo a Caliel, tengo a Suri".

El deserter aún sonreía satisfecho cuando se subía a la limusina. Su compañera lo miraba con desconfianza, pero él la dejó conjeturar. Le encantaba la imaginación humana ¡Se les ocurría cada cosa!
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Lun Ago 06, 2012 11:29 pm

—Nube, nube, nube… estrella —gritó desde su lugar.

Era un alma recostada sobre un etéreo banco, tenía las manos detrás de su cabeza y silbaba Suspicious Minds. Canción que le enseñó un viejo amigo llamado Elvis.
Estaba aburrido. Quien le había dicho que el cielo era el Paraíso, estaba jodidamente equivocado. A menos que a él lo hubieran estafado y hubiera terminado en alguna parte del Paraíso donde tenía que meditar sus actos.
Pues, ya estaba jodidamente aburrido de pensar porque ya no recordaba como mierda era su rostro.

—¿No serán muchos insultos juntos en tu cabeza? —Preguntó una voz a su lado.

El alma se sentó, y estiró sus incorpóreas piernas.
—Hasta el último día de vida, me hicieron creer que la pereza era un pecado. Y si mis cuentas no me fallan, debo llevar como 650 años pecando.

El Arcángel Gabriel sacudió la cabeza.
—Te equivocas, son 647 años, y no estas pecando. Estas en proceso de... —dudó, buscando la palabra correcta—. Estas descansando —dijo finalmente.

—Me aburro de tanto descansar —Dijo—. ¿Dónde pido el traslado?

—Justamente por eso te venía a ver.

Casi pudo sentir que su corazón saltaba de felicidad, si lo tuviera, claro estaba.
—Sí, acepto —Se levantó y fingió que estiraba los músculos—. ¿A dónde vamos?

El ángel estiró su brazo y juntos destellaron al Pozo.
—¿Qué hacemos acá? —Preguntó— ¿Alma tuvo?

Gabriel sacudió la cabeza.
—No, ella y tu hijo están felices en el lugar donde están —Agitó las aguas y agregó—. No, no puedes ir con ellos tienes una pequeña misión.

El alma maldijo en su antigua lengua irlandesa, pero en seguida se detuvo. La imagen que se reflejaba en el agua era la tierra, en la actualidad. Había guerras, muertes, violaciones…
Chasqueó su lengua.
—En mis tiempos las cosas eran mucho peor.

—Lo sé —Murmuró Gabriel—, y por eso creemos que eres el indicado. Llevaste a tus tropas a la victoria una gran cantidad de veces, fuiste un gran líder, un rey justo.

El alma se alejó del Pozo.
—¿Qué debo hacer? —Preguntó mirando al ángel a los ojos—. ¿Y cuáles son las consecuencias?

—Son muchas preguntas para un alma, ¿no crees? —Preguntó Rafael, apareciendo de la nada—. Te hemos dado un lugar donde alojarte, y te atreves a cuestionar nuestras razones.

—Disculpa, Rafael, pero si leíste mi informe o lo que sea que tengan ustedes acá en los Cielos jamás he comenzado una batalla sin analizar los pro y los contra.

Rafael sonrió.
—Lo sé, lo sé absolutamente todo. Por eso mismo te enviaremos a la Tierra.

—¿Y si no quiero? —Preguntó el alma.

—Entonces deberás cargar con la culpa de que la humanidad se extinguió por tu egoísmo.

—Rafael…

—Silencio —lo interrumpió—. Deberá estar listo para bajar. No confío en los caídos, ellos son egoístas y solo buscan su salvación —y sin dar tiempo a más replicas, desapareció.

El alma asintió.
—Supongo que dejaré de contar nubes —Le comentó a Gabriel—. ¿Puedo pedirte algo?

—¿Qué es lo que quieres? —Preguntó con miedo.

—Quiero mi cuerpo, tal y como estaba. Además quiero a mi “Seamróg”.

Gabriel asintió.
—Lo tendrás.

El alma asintió, y se vio trasladado a su banca, nuevamente.
—Cuánta razón tenía Ruth cuando decía: “Ten cuidado con lo que deseas, porque podría volverse realidad” —sacudió su incorpórea cabeza, pero sonrió al recordar a la mujer que lo crió. Había sido una puta, pero fue la mejor madre que un hijo podría haber tenido.

—No bajarás solo —dijo Gabriel apareciendo repentinamente junto con otra especie de ángel.

Lo miró intentando encontrarle rostro pero no hubo suerte. ¿Así se veía él ahora mismo?
Arrugó un ceño invisible, y asintió.
—Niall —Estiró su mano, para saludar al ángel.

El ángel solo asintió y bajó la cabeza.
—Nicholas, un placer servirle.

Cerró los ojos por un momento, y contuvo las ganas de golpearlo.
Si había algo que odió mientras estuvo vivo era los pelmazos chupa culos.

—Niall, por favor tu mente es mucho más sucia que una letrina —Se quejó Gabriel—. Los dejaré solos para que se conozcan, no tardaré en venir a buscarlos.

Suspiró y junto toda la paciencia que había adquirido en los cielos.
—Ven cachorro, siéntate aquí —Dijo señalando a su lado.
Nicholas le hizo caso, tal y como esperaba sin levantar la vista del suelo.
—Quiero que quede claro una sola cosa, Cachorro. Bajamos juntos, y estaremos juntos por mucho tiempo. Así que evita chuparme el culo, no quiero un perro faldero, quiero un guerrero junto a mí —Observó como el ángel abría grande los ojos.

—Me dijeron que tú serás el líder.

—¿El líder de qué? ¿Por qué? ¿Qué peleamos?

El ángel a su lado se encogió de hombros.
—Yo solo acepto las órdenes que me dan, no cuestiono.

—Eso tendrá que cambiar, porque una persona que no cuestiona no sirve para la batalla. Tendré mis jodidos errores y tendrás que estar ahí para verlos. Seremos compañeros, y quédate tranquilo y cuando te equivoque yo mismo te daré una paliza.

Nicholas asintió.
—¿Siempre insultas?

Sonrió.
—Cuando te crías en un burdel lleno de gente ignorante, mal hablada, y de mano pesada aprendes a la fuerza a ser más fuerte y mucho más mal hablados que ellos —Cerró sus ojos recordando su viejo hogar.


Seamróg: significa trébol, y es el nombre de mi espada.
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Suri
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Mar Ago 07, 2012 10:58 am

-Este bastardo no va a hablar. – Dijo Lev mientras se limpiaba las manos bañadas en sangre luego de darle un par de golpe a Lazaro.

Suri, solo asistió con la cabeza, no quería hablar porque si abría la boca era para dar la orden de terminar con ese infeliz. Malditos desgraciados cuando más viejos, más leales a la causa, y los malditos imbécil es no sabían hasta que grado de perdida que la tenían.

Estuvieron toda la noche practicando distintas clases de torturas para que el prisionero hablase, pero no soltó nada, por ultimo en un arrebato de furia Suri le dio tal paliza que no sé detuvo hasta que se dio cuanta que él se había desmayado.

Miro a Raz, mientras este tomaba de los cabellos del gitano y lo echaba hacia atrás. Hacía mas de media hora que había perdido el conocimiento y su rostro era un arcoiris de colores entre negro y morado, y parte de sus bellas facciones están casi perdidas.
El demonio hizo un gesto grotesco con sus finos labios y soltó la cabeza del humano, haciéndolo rebotar, quedando inanimado.

-¿Y ahora qué haremos?- Preguntó mirando a Suri.
-Esperar hasta que despierte.- Le dijo, mientras se miraba las uñas.- Que más han averiguado de este lugar.

-Nada interesante. – Contestó Lev colocándose a su lado. – Solo que no estamos solos.
-Y eso. – Pregunto mirándolo.
Pero fue Raz el que contesto.

-Ayer me cruce con Haziel, estaba muy entretenido viendo a un par de humando apareándose. Tuve un intercambio de palabras, pero el muy bastardo no le gusto lo que tenía para decirle. – Dijo tocándose el cuello. Acción que Lev festejo con una carcajada.
-¡Oh! Que lindo el viejo Haz, esta aquí.- dijo soltando una risita- ¿Quien iba a decir que le gustaba ser mirón?
Los tres soltaron una carcajada. Al final nadie era tan perfecto. Y eso a ellos les gustaba.

- ¿Algo más?- preguntó.
Ambos demonios se quedaron callados.
-Pregunté, si algo más- Dijo Suri alternando la mirada entre ellos dos.
- No nada.- contesto Lev.

La demonio soltó un suspiro y lo dejo ahí, sabía de sobra que sus muchachos le estaban ocultando algo, y cuando le mentían era por el solo hecho de que no querían verla mal.

-Bueno siendo así, los dejo.- les dijo mientras tomaba las llaves de sus auto y se dirigía hacia la puerta.
- Si ven algún cambio me llaman. Eso si ya saben aliméntenlo y denle beber, esta vez, no hay que matar a nadie.
-'Y eso? – le preguntó el demonio moreno. – ¿Quieres ganarte un puesto en los cielos?
-No entúpido. – le contestó mirando lo con furia. – Algo me dice que ganaremos algo dejándolo vivo.
-Ok jefa.- le dijo Lev haciendo un saludo militar.

Giró sobre si y se dirigió hacia la salida del galpón, abrió el auto y luego de acomodarse lo puso en marcha, pero antes de tomar la carretera, tomo su celular y le envió un mensaje a su amiga Dir.

“Hola Dir, ¿quieres venir a casa?” Dio el botón de envío. Y entonces escribió otro, “ésta es la dirección… Av. York 656. Te espero.”
Dejando el aparato en un costado, prendió con el control remoto el stereo y puso a todo volumen In Perfect Harmony de Within Temptation.

-Nada mejor para relajarme.- Se dijo y canto.-... he was the only human being, who lived in harmony, in perfect harmony...
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Caliel

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Mar Ago 07, 2012 11:24 am

Luego de dormir unas horas en su departamento Caliel decidió hacer una visita su amigo Abir, monje de la orden del Templo del Saber.
Él es una de esas casualidades que la vida te te coloca en el camino y agradeces haberla encontrado, Abir es uno de los humanos que sabe la verdadera naturaleza de Caliel, y lo alienta cada vez que necesita ayuda.

El Templo no queda muy lejos del bar, y gracias a su moto en unos minutos estuvo traspasando los portones de la muralla que rodea la gran fortaleza piedra negra estilo neogótico, característico de la región. En otros tiempos se hospedaban los grandes jerarcas del ejercito de los cuatro países mas importantes de la región y dirigían la guerra, pero cuando cayeron, abandonaron todo huyendo a un resguardo mejor en el Monte del Ymalaya y según algunos comentan, todavía buscan nuevos aliados para desatar una cuarta guerra mundial.

En el edificio habitan tanto monjes como sacerdotisas de la Madre Tierra, mujeres que dedican a ayudar a los más necesitados que deja la guerra. Estas se visten totalmente de blanco tanto con una toga o con un conjunto de pantalón y camisa con un lazo negro en una de sus muñecas, señal del luto que guardan por todos los caídos.

Después de trapasar la muralla de mas de veinte metros de altos y transitar una camino de graba, estacionó su moto frente a la puerta principal, donde fue recibido por una sacerdotisa que él conocía, por el nombre de Anna, aunque todos la llaman Anny.

-Hola Caliel, que bueno verte. – Lo saludo cordialmente mientras lo invitaba a pasar.
-Hola Anny. – le contestó mientras la seguía por uno de los pasillos del lugar. – Vengo a ver a Abir, ¿se encuentra?
-No, él acaba de salir.- Dijo con un suspiro.- Lo llamaron los familiares de uno de los parroquianos. Al parecer no se sabe nada de este hombre desde ayer a la tarde.
-Oh, bueno. – dijo algo pensativo, no era raro que desaparecieran personas.

Saludo a Anna y volvió sobre sus pasos para volver al bar.
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Mar Ago 07, 2012 2:08 pm

Habían pasado un largo tiempo hablando con quien sería su nuevo compañero, Niall. No lo habían formado para que creara amistades, pero debía conocer a la persona con la que viviría los próximos meses.

Les habían encomendado una misión, debían despertar los jinetes.
Y como había dicho su nuevo compañero, permitir que el mundo se fuera a la mierda.
Había tenido que sujetar con fuerza a Niall, cuando se les informó a ambos sobre su misión. Como primera reacción había querido golpear a Rafael, la segunda fue negarse a bajar, y la tercera fue mascullar unas cuantas maldiciones y aceptar las ordenes.

Aun no comprendía porque se había enojado tanto, él tendría su lugar en los cielos como agradecimiento. Y muchas almas se salvarían.

“Pero si Dios había creado a los humanos a imagen y semejanza, ¿Por qué ahora quería desterrarlos a todos de la tierra?” había preguntado.
Lamentablemente, Nicholas no tenía respuesta para eso.

Miró las paredes color maíz de la que sería su habitación. Estando en la Tierra podía trabajar, podía interactuar con otros pero no podía tener relaciones carnales con nadie, ni mucho menos cometer ningún pecado.

Su lealtad estaba con Dios, con los arcángeles, y ahora con su compañero de armas.

—¿Estas bien? —preguntó Niall a su espalda.

Lo miró sobre su hombro y se encogió de hombros.
El hombre que tenía detrás de él media un metro noventa, y sus ojos además de ser de un extraño color celeste eran viejos. Tenían sabiduría, e increíblemente lo seguiría hasta el fin de los tiempos.
—Sí, claro —murmuró sacudiendo la cabeza—. ¿Cómo vamos a mantenernos? —preguntó sentándose en la cama.

Niall se apoyó sobre el marco de la puerta con aire despreocupado.
—No tengo idea —miró al techo—. Hubiera estado muchísimo mejor si nos enviaran con alguna profesión ¿no? Digo, para la próxima.

Sacudió la cabeza, y sonrió. Estaba seguro que no los escucharían a menos que fuera necesario, o estuvieran cometiendo algún pecado.
—Yo podría… —Suspiró— no sé qué hacer.

—Es lo que yo decía, somos dos inútiles. Y en todo caso, como vamos a despertar a esos Jinetes de mierda si además tenemos que buscar un jodido trabajo —hizo una breve pausa—. Además que estoy oxidado, necesito entrenar. ¡Puta madre Rafael, Gabriel y toda su puta familia!

Abrió grande los ojos y se mordió el labio.
—Por favor, Niall, así no nos van a ayudar.

—Entonces que muevan su puto culo y vengan a darnos un puta mano. Porque no podemos buscar sus putísimos Jinetes si nos morimos de hambre.

—Cuatro insultos en una sola oración, batiste tu propio record.

—Hay empleo de idiotas, porque seguro como la mierda que consigues de jefe —Salió de la habitación, seguido por el ángel.

—Tengo que localizar a Joshua, él puede ayudarnos.

—¿Quién es? —preguntó saliendo a la calle.

—Es un caído, pero lo conozco y puede que nos ayude.

Niall se paró en seco y lo miró.
—¿Cómo vamos a encontrar a un puto caído en esta ciudad?

Se encogió de hombros.
—Caminando, ¿de qué otra forma?


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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Mar Ago 07, 2012 6:16 pm

Habían caminado unas cuadras cuando su estómago comenzó a rugir.
Miró a Nicholas que estaba muy tranquilo y lo envidió.
“¡Ops! Pecado número millón uno”
Pasaron por una confitería y su estómago gruñó aún más fuerte.

—¡Oh! Vamos, deja de chillar —le dijo a su propio estómago—. ¿Con qué mierda quieres que te alimente?

Nicholas lo miró, y alzó ambas cejas.
—¿Tienes algún problema?

—No, estoy la mar de bien. Idiota —Respondió sarcásticamente—. Claro que tengo un puto problema, tengo hambre.

El ángel suspiro cansado.
—Niall, yo entiendo que tienes hambre pero no tenemos dinero. Si encontramos a Joshua entonces podría pedirle prestado algo de plata hasta que consigamos un trabajo.

—Y de qué piensas trabajar: ¿de ángel? —Sacudió la cabeza— ¡Malditos putos ángeles que nos mandan a la puta Tierra sin un puto oficio o una mierda de plata.

—Vamos con el rosario de insultos otra vez, ¿no había otro jefe en todo el cielo?

—Claro, ahora resulta que yo no soy bueno. Vete a la mierda, Cachorro —Dijo Niall fingiendo estar ofendido. Le divertía molestar a Nicholas, y además tenía hambre así que debía de hacer algo para distraerse—. Escucha: puta, puta, puta, puta ¿te molesta?

—Cierra el pico —Masculló por lo bajo.

—¡Oh! Pobrecito, le pican los oídos. Mieeeeeeeeeerda, mierdaaaaaaa, miiiiiiieeeeerdaaaaa. Puta mierda, puta mierda. —Iba cantando al lado de Nicholas, quien estaba bordó de la vergüenza.

—¡Joshua! —Dijo agradecido por haber encontrado a su amigo.

—¡Ufa! Yo me estaba divirtiendo.

—Tenías hambre, Niall —masculló para luego encontrase con que Josh le daba un puñetazo en la mejilla.

—¡Hijo de una gran puta!

—Menos mal que era tu amigo —Comentó mirando como Nicholas se frotaba la mandíbula—. Recuérdame no ir contigo a ver a tus enemigos, cachorro.

—Vale, lo merezco. ¿Tienes más? —preguntó ignorando a Niall.

Niall, observó como el desconocido relajaba los hombros y sacudía la cabeza. En los ojos de Joshua pudo observar dolor, tristeza, nostalgia, pero lo que más le llamó la atención fue notar la alegría.
Entonces él también se relajó, porque si volvía a levantarle la mano a Nich entonces lo molería a palos él. Amigo o no amigo.

—Menos mal, porque sigues teniendo una buena derecha —Se quejó Nicholas.

Joshua sonrió, y apretó en un abrazo a Nicholas.
—Que gusto verte por acá, pequeñajo.

Nicholas se separó incomodo por la demostración de afecto.
—Gracias, me han enviado para… ya sabes para qué —Miró a Niall y le puso una mano en el hombro—. Él es Niall, mi nuevo compañero.

—No es un ángel —Fue lo primero que se le ocurrió decir—, lo siento. Joshua o Josh —extendió su mano en forma de saludo.

—Niall o Niall —Respondió asintiendo.

—Necesito un favor —Dijo repentinamente Nicholas.

Joshua asintió.
—¿Cuánto? —Preguntó sacando la billetera de su bolsillo.

—Sabes que te lo voy a devolver —Murmuró mirando el dinero.

—No me interesa, lo hago porque esos jodidos tendrían que darle algo de plata a los enviados.

—Nos dieron una casa —Dijo Niall, divertido porque no era el único que pensaba así.

—Menos mal —Comentó sarcásticamente poniendo unos cuantos billetes en la mano de Nich—. A nosotros nos enviaron con ropa.

—De verano, y era pleno invierno —Se rió Nich—. De solo pensarlo me tiemblan los huesos.

—Que hijos de puta, habría que hacerles lo mismo a ellos —Dijo Josh, riendo para volverlo a abrazar—. Te quiero hermano —susurró a su oído—, no hay rencores.

Toda esa declaración Niall la llegó a escuchar.
Había algo que el Cachorro ocultaba y eso no le gustaba, pero que le importaba a él. Después de todo, todos tenían secretos, incluso él.

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Mar Ago 07, 2012 11:17 pm

Era tarde, se había quedado dormida, no había oído el despertador, o lo que fuere. En realidad, no era tan tarde, pero le gustaba levantarse temprano y hacer cosas en la casa antes de abrir su tienda; eso y tomar un desayuno largo y abundante. Pero ahora tendría que conformarse con una taza de café y unas tostadas.
Bajó las escaleras hasta el living y allí se detuvo junto al terrario de Clyde.

—¡Buenos días, mi querida! —Dijo a la serpiente que en ese momento trepaba por la rama de un árbol que ella había colocado allí para su mascota—. Quería que supieras que ayer me fue bien. ¡Más que bien! Recuperé a Bonnie y nos divertimos mucho con Lara —se enderezó para seguir camino hacia la cocina, pero Clyde giró su plana cabeza hacia ella y la detuvo en el lugar—. Pues sí, si quieres saber, sí vi a Joshua. ¡Y fue genial! Tal vez me excedí un poco al amenazarlo… Pero es que me pone tan nerviosa —se inclinó de nuevo y apoyó una mano sobre el vidrio del terrario—. Y me invitó a cenar. ¿Puede creerlo? —Rió con deleite, y esta vez sí se alejó y se dirigió a la cocina.

Una vez allí, puso la cafetera en funcionamiento y cortó tres rodajas de pan que puso dentro de la tostadora. Abrió el refrigerador y sacó la manteca y la mermelada de naranjas. Buscó los platos, cucharas, la taza y cuando tuvo todo dispuesto, se apoyó contra la encimera y sacó su celular del bolsillo del jean.

Nada.

Pues claro, Josh dijo que le llamaría, pero nunca especificó cuándo. Además, no tenía por qué llamarla, ya puestos. Ellos habían terminado mal, más que mal, y todo había sido su culpa. Tal vez esta era su manera de cobrarse en parte su deuda. O lo sería si se tratara de una persona mezquina, rencorosa y vengativa, cosa que Joshua no era en absoluto. Era amable, tierno, aunque firme. Era una buena persona.

Y por alguna razón, aún estaba interesado en ella. En la persona que lo había herido, que había dudado de su amor. Que lo había hecho caer.

Su pobre ángel. No lo merecía en absoluto. Seis años atrás, cada vez que estaba lejos de él, las dudas la carcomían, haciéndole creer que era simple lujuria lo que sentía por él, y no un amor sincero.

Pero si lo que sucedió la noche anterior era un indicio y tenía una nueva oportunidad, esta vez no la desaprovecharía.

Si es que la llamaba, claro.

¿Debería llamarlo ella?, pensó, con su celular en las manos… Se sobresaltó cuando el pan saltó de la tostadora. Apoyó el celular en la mesada y fue a tomar el pan, distraída y no se dio cuenta de que estaba caliente. Gritó y dejó caer el pan al suelo. Estaba maldiciendo y yendo a buscar una escoba y una pala para recoger su desayuno arruinado cuando su celular comenzó a sonar.

Esperanzada, corrió a tomarlo, pisando unos de los panes caídos y resbaló. Pero logró sujetarse antes de partirse la crisma contra el borde de la mesada.

—Hay días en los que no deberías levantarte de la cama, Liora —se dijo a sí misma antes de tomar el celular. Se desilusionó un poco cuando observó la pantalla y vio que no era Josh quién llamaba, pero se repuso rápidamente—. ¡Lara! ¡Buenos días! ¿Cómo estás? —Saludó—. ¿Cómo? ¿Irás al taller esta mañana? —Observó el reloj que colgaba de una de las paredes de la cocina. Por eso siempre se decía que debía encontrar una ayudante para su tienda, en caso de imprevistos que la retrasaran—. ¿Qué si voy a ir contigo? —Hizo un rápido repaso mental, recordando si había acordado algo con alguna clienta en particular o si esperaba a algún proveedor aquel día. Por suerte no era así—. Sí, sí, claro que iré. ¿Quieres que te pase a buscar? Bien, de acuerdo, nos encontraremos en la esquina del taller. ¡Hasta luego!

Ni siquiera se fijó en su atuendo, unos jeans remangados y una remera blanca y suelta, casi transparente, con unos zapatos bajos negros, o en su cabello desprolijamente atado en una cola. Sencillamente, salió corriendo.
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Miér Ago 08, 2012 1:54 am

El ruido de una puerta abrirse la despertó de golpe. Se sentó en la cómoda cama en la que estaba y agudizo el oído.
Se escucharon suaves voces en el interior de la casa, miró la hora y se dio cuenta que había dormido más de lo que se suponía y ahora estaba a punto de ser descubierta por los dueños del lugar.
Había salido bastante rápido del bar en cuanto John se descuido lo suficiente, algo en el no le daba confianza del todo y no había estado dispuesta a averiguarlo, aunque probablemente fuera más paranoia que otra cosa.
Sintió las voces más cerca de la habitación, se levantó de un salto vistiéndose deprisa. Salió por la ventana justo en el momento que una pareja entraba en el cuarto quedándose algo impactados por la situación.
ot'ebis!1— murmuró mientras se alejaba rápidamente con los gritos algo histéricos a su espalda.


Joder
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Suri
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Miér Ago 08, 2012 1:04 pm

En el Galpón, luego de la partida de Suri.

Tenía que reconocerlo el lugar era asqueroso y él que era muy meticuloso con la limpieza, lo detestaba, pero como había dicho Lev cuando dio con él. “Recuerda que no tiene que llamar la atención”.
Y esta inmundicia cumplía con las expectativas.

En el fondo Raz sabía que ver los defectos del galpón era una manera de tapar sus verdaderos problemas y eso se resumía en una sola persona. Lev.

El demonio rubio, desde que llegaron lo estaba ignorando, sobretodo desde la tarde que pasaron juntos en el Infierno, antes de volver a mundo de los mortales. No entendía porque Lev reaccionaba así, ya que no era la primera vez que compartían una cama ellos juntos, esta bien aveces acompañados de alguna demonio Incubi, que se prestaba a sus sádicas practicas sexuales.

Pero esta vez fue distinto, esta vez hubo algo más, sus caricias no fueron las mismas, ni su forma de besar. Y él quería volver a hacerlo, volver a sentir esa ternura, que hace tiempo no sentía con ninguno de sus amantes.

Vio con tristeza como Lev se alejaba de él y se sentaba en una silla maltrecha y algo oxidada por el tiempo.

-¿Por qué no le dijiste la verdad a Suri?- le preguntó, no era lo que verdaderamente quiso preguntarle, pero algunas veces era mejor dejar pasar la oportunidad.

- Porque se hubiese vuelto loca y salido en su busca sin importarle las consecuencias. –le dijo Lev, mientras este sacaba un paquete de cigarrillos, tomaba uno y se los llevaba a los labios para encenderlo.
Luego clavó la mirada en él.

-Si, pero tiene derecho a saberlo.- le dijo mientras se apoyaba en una columna de madera, que el abandono todavía no había tirado.
-Ella sola lo descubrirá.- Lev dio una pitada a su cigarrillo para luego dejar salir el humo.- Suri y Caliel están destinados a encontrarse, no importa donde sea, ellos siempre se encuentran.

Raz vio que su compañero lo dijo con algo de tristeza, no era un secreto que si Suri le daba una oportunidad, Lev daría todo de si, para estar con ella y no dejarla ir jamás.
Tiempo atrás casi lo logro, pero Caliel entro en escena, solo fue necesario verlo un segundo para que Suri se olvidara de todos y vaya por él. Algo que les costó el descontento de Lucifer, pero que luego la demonio se encargo de contentar.

-Raz- le dijo sin mirarlo.- No volverá a pasar.

Así era Lev, cuando menos te lo esperas te clava un puñal, no había necesidad de ser mago para saber de que estaba hablando.

-¿Por qué?- solo pudo preguntar, sin dejar salir sus emociones.

-Por que pasamos el límite que nos habíamos impuesto.- otra pitada de cigarrillo.

-Algunas veces es necesario sobrepasarlos para darnos cuentas de las cosas. – quería que lo mirara, se merecía que lo mirara.

-Es verdad. – por fin levantó la mirada y lo miró.- Pero yo no te puedo amar de la manera que tu quieres y no quiero hacerte mas daño del que ya te cause.

Si, eso dolió mucho.

-Entiende Raz, no podemos cometer ningún error y esto lo sería.

-Esta bien, si tu así lo quieres, haremos como si eso jamás paso. – le dijo mientras se acercaba a él y se ponía de cuchilla para quedar a su altura y que lo mire a los ojos.- Pero date por enterado, que si algo aprendí de Suri fue nunca darme por vencido.

Y sello esa promesa con un beso en los labios de su amigo de todo la vida, esos labios que por un buen tiempo no volvería a probar. Por ahora.
Lev solo se dejó besar, y sabia lo que eso significaba, en el fondo se sentía orgulloso de Raz, pero en algún momento iba a entender que lo de ellos no iba a poder ser.
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Miér Ago 08, 2012 2:52 pm

Salió del baño con una toalla envuelta alrededor del cuerpo.

Miró su celular, en el que titilaba una luz, indicando que habían llamado o tenía un mensaje de texto. Cuando abrió la tapa del mismo, descubrió dos mensajes de Suri.

Sonrió al recordarla y entonces los leyó.

“Okey, en 20 minutos estaré por ahí. Besos”, respondió.

Se puso un jean y una camiseta sin mangas color amarillo. Se calzó unas zapatillas fucsias, y salió de la habitación, no sin antes poner la toalla en el cesto de la ropa sucia.

Cuando entró a la cocina vio que su hermano ya había desayunado, pero había un poco de café en la cafetera así que se sirvió en una taza y observó el día por la ventana.

Entonces, escuchó gritos y algunas herramientas siendo arrojadas.

Dejó el café a medio terminar y entró corriendo al taller con el rifle en la mano, listo para usar. Pero se paró en seco cuando vio a su hermano estrujar en un abrazo a un rubio.

—¡Joder, Joshua! ¿Cuándo vas a aprender a recibir a las visitas? —Dijo Dirsha, colocándole el seguro al rifle.

Josh se giró y le sonrió.

—Dir, él es Nicholas —miró a su viejo compañero de misiones y le palmeó la espalda—, un viejo amigo.

—Un ángel con alas de verdad —Dirsha lo miró ilusionada—. Yo también tengo las mías. Son fucsias, porque me gustan más que las negras.

—Esteeeee… ¿Dónde mierda me estoy metiendo? —Murmuró uno de los hombres que estaba un poco más alejado.

—Mucho gusto conocerte —Saludó educadamente, Nicholas—. Sabía que Josh había adoptado una familia, a pesar de lo que piensen los demás, es admirable todo lo que hizo en este tiempo.

Dirsha le sonrió.
Si había alguien que admiraba a su hermano, era ella misma. No había ser sobre la Tierra que pudiera hablar mal de él. Siempre te ayudaba cuando necesitabas una mano, y jamás pediría nada a cambio.
Estiró el cuello y observó al otro hombre, sabía que no era un ángel, pero tampoco era humano. No era como ella, en realidad, era bastante único.
—¿Quién es? —Preguntó curiosa.

—Mi nombre es Niall —Se presentó acercándose a ella, estirando su mano—. Ahora —miró a Nicholas y preguntó—: ¿cómo mierda vamos a seguir, Cachorro?

Nicholas miró a Joshua, incómodo, y Dirsha dejó escapar una carcajada mirando alucinada a Niall.

—¿Qué eres? —preguntó divertida.

—Dirsha —amonestó Josh.

—No tengo la más puta idea —respondió sin problemas Niall—. Así que si lo descubres me avisas.

—Sí, señor —asintió divertida la mujer—. ¿Están de nuestro lado o tendré que usarla? —Preguntó señalando el rifle que se encontraba descansando a un lado de la mesa de trabajo que tenía el taller.

Niall levantó los brazos.
—La mierda si sé de qué lado estoy, lo único que puedo decir es que estoy aquí contra mi puta voluntad —Nicholas le dio un golpe, en el brazo—. ¡Joder, Cachorro! Eso duele.

—No puedes…

—Está bien —Dijo Joshua—. Dirsha está conmigo, pero no nos adelantemos tanto que estoy esperando para hablar con Haziel y Caliel.

—Chicos, muy divertida la conversación pero yo me retiro —Dijo Dirsha—, me voy a desayunar con Suri.

—¡Maldición, Dir! Te dije que no me gusta ese demonio, ¿es necesario?

—Es mi amiga, Joshua, y si tienes problemas, te la aguantas. Yo tengo muchos problemas con esa que está entrando y sin embargo sigue respirando —dijo, señalando a la joven que entraba en ese momento al taller.

—¿Por qué querrías matar a semejante mujer? —Preguntó Niall a Dirsha.

—Eso de que la morocha está buenísima, lo admito, y es una lástima que no juegue en mi vereda —Comentó Dirsha, sonriendo al ver como Josh planeaba mil y una formas de matar a Niall por mirar a su morocha—. El problema, básicamente, es que ella y yo no nos llevamos bien. Pero no la mires mucho, sino quieres que Joshi te mate.

—Puta madre, —se acercó a Dirsha y le susurró— En esta época, ¿siguen matando a los “raros”?

Dirsha sacudió la cabeza divertida.
—No, cariño. Creo que eso quedó en el 1400 o un poco más, y ahora se les dice gays o homosexuales o lesbianas —entonces abrió grandes los ojos y lo miró sorprendida dándose cuenta de la cantidad de años que cargaba el hombre—. ¡Wow! Los de arriba sí que están desesperados, ¿eh? —Besó la mejilla de los tres hombres, se colocó su campera y se subió a la moto—. Pequeña zorra —dijo a modo de saludo a Liora que entraba junto con la gitana.

—Perra mal vestida —le respondió Liora, siguiendo su camino hacia donde estaban los hombre, seguida de Lara.


Dirsha salió retrocediendo, para luego dirigirse a la cafetería.

Una vez que tuvo todo en su poder, se dirigió a la dirección que Suri le había indicado.

Frenó frente a la ostentosa casa de su amiga y sonrió, nunca una pequeña y modesta casita ¿no? Golpeó la puerta con fuerza, y luego tocó el timbre, que no había visto antes.

—¡Joder! ¿No pueden esperar cinco minutos? —Gritó la demonio abriendo la puerta. Entonces sus facciones se suavizaron y le sonrió—. ¡DiDi!

—Hola, cariño, traje el desayuno —comentó mostrando tres bolsas grandes—, sé que no sabes ni siquiera servir un vaso con agua y realmente tengo mucho hambre. ¿Cómo estás? —Preguntó entrando a la casa—. Pequeño lugarcito tienes aquí.

—Ya sabes, lo mejor para la mejor… y tendrías todo esto si estuvieras a mi lado.

—Por eso soy muy feliz en mi pequeña casa, junto a mi hermoso y gran hermano —respondió sonriendo, era una puya que se lanzaban cada vez que se veían y que las divertía.



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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Vie Ago 10, 2012 1:33 am

John…

La habitación del hotel estaba a oscuras y sólo podía oírse una respiración leve.

John…

Las cortinas estaban corridas sobre las ventanas. Todo estaba perfectamente ordenado, incluso la ropa de la noche anterior, lista para ser enviada a la lavandería.

Johnny.

Sólo la cama estaba desarmada, porque había una persona en ella.

¡John!

El hombre en la cama estaba boca arriba, con una mano sobre el pecho desnudo y reposaba su cabeza. Sus ojos estaban cerrados.

John John John John John Johnjohnjohnjohnjohnjohnjohnjohnjohnjohnjohnjohnjohnjohn…

John permaneció con los ojos cerrados y sin moverse, como si estuviera dormido y no oyera la incesante letanía. Incluso tomó en cuenta la posibilidad de volver a dormirse, pero la desechó rápidamente. Su visitante sabía que estaba despierto, y el hecho de que lo ignorara le fastidiaba mucho más que si volviera a dormirse.

Siguió de esa forma durante varios minutos más, hasta que su celular comenzó a sonar. Abrió los ojos y estiró la mano para tomarlo. Sonrió cuando vio el nombre en la pantalla, pero decidió ignorar la llamada. También tenía varios mensajes de texto, que no leyó. Dejó el celular a su lado en la cabeza y se acomodó mejor, poniendo ambas manos debajo de la cabeza.

Suspiró.

En la habitación todo se veía normal, ni sombras extrañas ni oscuridades inexplicables, o desordenes que no estaban allí la noche anterior. Pero esa normalidad no negaba la presencia que se hallaba allí. Y por muy estúpido que fuera, John sintió que casi la había extrañado.

—Así que volviste, cabrón.
John. Puedes oírme, John —la voz hablaba en un susurro ronco.
—Por supuesto que puedo oírte con el escándalo que estás armando. ¿No estabas muerto?
No. No, no, no. No puedo dejarte, John. Mi Johnny.
—Ya te gustaría, ¿verdad? Y dime, ¿a quién más piensas joder hasta que entiendas que no me importa?

Una leve risa flotó en el aire.

A ti, John, quiero joderte a ti. Te quiero a ti.
—Vete a la mierda o a donde sea que hayas estado en estos años. No me interesa.
No, John, no digas eso. Siempre volveré. Por ti, Johnny, mi John.
—Vete a la mierda —repitió.

Apartó las sábanas y se levantó de la cama. Era lo mismo de siempre, no cambiaría. Oiría tantas veces su propio nombre que acabaría por odiarlo. Pero ya sabía cómo funcionaba. Bastaba con ignorarlo hasta que se sintiera lo suficientemente herido como para irse a lamer las heridas. Lo cual significaba que haría sufrir a alguien más hasta la locura.

No, no, mi John. No me iré. Eres mío, John.
—Lo único mío que te pertenece, cabrón, es mi fastidio. Y muy pronto, mi aburrimiento —dijo mientras buscaba la ropa para ponerse—. Es más, también te pertenece.
¿Aún no lo sabes John?
—¿Saber qué? —En cualquier otra oportunidad, no le hubiera seguido la corriente, pero la incredulidad que sintió en ese susurró pudo más.
¡No lo sabes! —El canturreo sonó feliz, siempre en un susurro—. Voy a hacerte daño.
—No sería la primera vez. Y aún así, no lograrás nada.

No hubo respuestas, y sintió que la presencia se retiraba. Estaba solo otra vez.

Se sentó sobre la cama, apoyando los antebrazos en las rodillas. Pensó las opciones de las que disponía. Podría tomar las medidas para mantener alejada esa presencia, pero su poder no llegaba a tanto, y tarde o temprano derribaría todas las barreras que levantara. Podría ir a ver a su hermana. Podría tomar la botella de whiskey escocés sin abrir que se encontraba en el mini bar y recordar. Levantó la cabeza y miró hacia la mesa de noche. También podría tomar su teléfono y responder las llamadas.

—Hijo de la gran puta —dijo a nadie en particular, y se levantó para tomar de nuevo su ropa y dirigirse al baño para darse una ducha.

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Lara Adonay

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Dom Ago 12, 2012 5:04 pm

Lara caminaba entre los bosques, pasando los árboles demasiado unidos unos a otros. Las ramas se le enganchaban en la ropa impidiéndole ir más rápido. Ella tiraba, rasgando la tela para poder seguir y avanzar más allá de la tupida vegetación, hasta que por fin llegó donde deseaba. Un hermoso claro en el medio de todo aquello y allí es donde se sentó a esperar.

Sus párpados pesaban y aunque hacía el intento de no dormirse, era demasiada la tentación. Hasta que un chillido lastimero la sacó del ensueño. Se acercó junto al ave que sufría...

Era un hermoso búho blanco que se retorcía en el piso, junto a él había un búho negro más pequeño el cual se estaba comiendo las alas blancas del primero mientras emitía un llanto lastimero.

Ella quiso espantar al negro, pero se ponía agresivo y seguía picoteando sin cesar. Lara lloraba queriendo consolar al ave blanca sin poder acercarse para no ser picoteada, hasta que una voz familiar resonó en el bosque.

-Es mi castigo.

Y luego una voz femenina surgió del búho negro: -No, es "mi" castigo. - y continuó comiéndose las alas entre lastimeros chillidos.
Lara despertó con lágrimas en los ojos y una presión en el pecho que no la dejaba respirar. Ahora sabía que era su amigo Cal, solo le restaba saber quién era ella. Pero la encontraría, ayudaría a su amigo a volver si él se lo permitía.

El recuerdo del sueño la persiguió toda la mañana hasta llegar al taller de Josh, y una vez ahí, encontrarse con tantos personajes la puso aún más en alerta.

Había elegido su ropa más colorida para darse ánimo, pero las miles de preguntas la hacían sentirse a mil kilómetros de toda esa gente. Danitza la había mirado con desconfianza mientras desayunaba, sabiendo que le ocultaba su último sueño. Pero Lara no quería hablar con nadie, solo con Cal. Aún así acompañó a su amiga a ver a su mecánico, aunque sus intenciones de hablar se habían esfumado.

Se quedaría en el taller un rato más hasta que se haga la hora de ir a limpiar el bar y abrirlo. Quizá su amigo llegase antes de que Cal vuelva y rogó en silencio que eso no pase. Hoy no estaba para aguantar agresiones gratuitas.
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Lun Ago 13, 2012 3:39 pm

Había observado como Liora miraba entre divertida e intrigada la escena.
Y él no deseaba nada más que todos se esfumaran y poder a traerla hacia él y mordisquear esos labios.

—Veo que dejaste este mundo —murmuró Nicholas a su lado—. ¿Cuántos años pasaron?

—Siete —respondió él sin quitarle los ojos de encima—, ya te dije que estamos a mano.

Nicholas asintió y le palmeo el hombro.
—Sí, y aun no entiendo por qué.

—Porque de una u otra forma las alas las iba a perder —Respondió ahora mirando a su viejo amigo.

—¿Tan así es? ¿Vale la pena perder todo por amor? —Preguntó incrédulo.

—Yo solo puedo decir que por ella lo volvería a hacer —Hizo una pequeña pausa y se aclaró la garganta—. ¿Necesitan algo más?

—No, muchas gracias —Contestó Niall quien se había mantenido al margen de la conversación de los amigos—. ¡Oh! Si, un puto trabajo.

Joshua miró a su alrededor, no le sobraba la plata pero podría darle una mano, por lo menos hasta que se acomodaran en la Tierra.
—Puedo enseñarte algo por acá —Miró a Lara y le sonrió—. ¡Ey! ¿Gitana, no están necesitando gente por el bar?

La aludida sonrió, y sacudió la cabeza.
—No, no creo. Pero mejor hablar con Cal que es quien se encarga del tema.

—En la noche pasen por acá y vamos al bar —Dijo Josh.

Nicholas asintió, y saludó a su amigo.
—Gracias, Joshua —Le dio un abrazo y palmeó su espalda—. Nos vemos esta noche.

Niall extendió su mano y le dio un apretón.
—Gracias, un placer conocerte.

—Nos vemos chicos, y no se metan en problemas —tomó una lapicera y anotó en un papel sus números de teléfono—. Toma —dijo entregándole el papel a Nicholas—, si necesitan algo o se meten en problemas me llaman a algunos de estos números.


Y así vio como dos nuevos hombres salían del taller.
Las cosas se pondrían complicadas en unos días, y no sabía para que lado salir corriendo.

Se giró y miró a su morocha que se había mantenido a un lado y en silencio.
—Hola, pecas —saludó sujetándola de la cintura para luego apoderarse de su boca.
La escuchó que intentó protestar pero él no le dio oportunidad porque volvió a besarla y mordisquear sus labios.
—Hola —volvió a saludar—, yo también te extrañé —murmuró acomodándole un mechón detrás de la oreja.

Liora parpadeó varias veces, como aturdida, abrió la boca, la cerró, le frunció el ceño.
—Tonto —musitó y le dio un golpecito en el hombro.

—Saben, creo que… creo que será mejor que vuelva otro día —murmuró
Lara.

—Sí, creo que es lo mejor —dijo Josh mientras sujetaba a Liora de la cintura.

—¿No deberías preguntarme a mi si quiero quedarme a solas contigo? —Preguntó la morocha.

—Luego hablamos Josh —Saludó Lara divertida.

Joshua sujetó a Liora y la subió a la mesa de trabajo. Se colocó entremedio de las piernas de ella, y volvió a besarla con desesperación. Mordisqueó sus labios.

Con sus labios recorrió la fina y delgada línea de la mandíbula de ella para encontrarse con el lóbulo de su oreja, lo mordió y chupó hasta que ella suspiró de placer.

—Te extraño —murmuró mientras bajaba lamiendo la curva de su cuello. Mordisqueó su hombro semi desnudo, y respiró profundamente. Apoyó su frente contra la de ella, y suspiró con suavidad—. Te extraño, Liora —dijo suavemente—. ¿Cenamos esta noche?

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Lun Ago 13, 2012 10:23 pm

—Te extraño, Liora —dijo Josh suavemente—. ¿Cenamos esta noche?

Liora respiró hondo, tratando de aclarar la mente. No podía, sencillamente no podía pensar cuando él la besaba de esa forma. La mayoría del tiempo le costaba pensar cuando estaba cerca, ya que su cerebro prefería hacer cosas como ordenar a sus ojos que lo contemplaran fijamente con expresión embobada.

Así que mantuvo los ojos cerrados y obligó a los engranajes de su mente a funcionar.

—¿No vas a encontrarte con tus amigos para ir al bar?
—A la mierda con ellos —la besó de nuevo con suma urgencia—. ¿No me oíste? Te extraño, morocha.
—Te oí claramente. Bueno, no tan claramente, sueles obnubilarme la mente. Pero sí entendí lo que dijiste, y también entiendo que Lara se hizo la tonta y se largó y me quitó la oportunidad de saber lo que sea que ella crea que tú tienes para decirle.
—Sólo quiere algo de información sobre un viejo conocido, nada más —explicó, poniéndose serio.
—Ya —dijo apartando el torso y posando las manos sobre sus caderas, adoptando la posición más severa posible que podía lograr, considerando que lo tenía a él entre las piernas—. ¿Y qué tan viejos son tus conocidos, corazón mío? He reconocido a Nicholas.
—Liora…
—Y parece tan santurrón como antes, así que me imagino que no ha perdido sus alas. Y no me vengas con que no es un ángel, Joshua.
—No he dicho nada.
—Con eso me basta. Así que hay un ángel que ha vuelto a la Tierra, que te busca a ti, y tú que te reúnes con “viejos conocidos” —enfatizó la expresión haciendo la seña de las comillas con los dedos—, en ese bar de los gitanos que tanto le gusta a mi hermano, que por cierto, también ha regresado a la ciudad. Por lo tanto, tendrás tu cena esta noche.

Josh abrió la boca para decir algo… pero volvió a cerrarla cuando nada se le ocurrió. Posó sus manos en los hombros de Liora y la miró fijamente.

—Morocha, no me malinterpretes, me alegro de que hayas aceptado cenar hoy conmigo, pero… no logro entender tu razonamiento.

Liora posó las manos en las muñecas de él y acarició con sus pulgares los puntos donde el pulso latía; esbozó su sonrisa más dulce, esa que sabía que podía desarmarlo.

—Es muy simple, corazón. Cenaremos y luego iré contigo cuando te reúnas con tus amigos.
—No —dijo y se alejó de ella.

Liora se bajó de un salto de la mesa de trabajo y lo siguió.

—Sí.
—No —repitió girándose para enfrentarla.
—Que sí —dijo y lo apuntó con el dedo—. Pienso estar enterada de todo lo que a ti concierne. Quiero saberlo todo y esta vez sabré actuar en consecuencia. Me estremezco al pensar qué es lo que puede estar pasando para que se necesiten tantos como… como tú. Es muy simple, Joshua, si piensas meterme de nuevo en tu vida, pues será en todos los aspectos de ella.

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Lun Ago 13, 2012 11:11 pm

—Que sí —dijo y lo apuntó con el dedo—. Esta vez pienso estar enterada de todo lo que a ti concierne. Quiero saberlo todo y esta vez sabré actuar en consecuencia. Me estremezco al pensar en qué es lo que puede estar pasando para que se necesiten tantos como… como tú. Es muy simple, Joshua, si piensas meterme de nuevo en tu vida, pues será en todos los aspectos de ella.

Josh se alejó de ella, necesitaba espacio para pensar con claridad. Porque así como a ella lo afectaba él, él siempre terminaba afectado por ella.
La amaba, y eso lo tenía mucho más claro que la batalla que se avecinaba.
—Está bien —murmuró apoyándose sobre el auto que esperaba ser reparado—. Tienes razón, pero así como yo voy a ser un libro abierto contigo quiero que seas un libro abierto conmigo. No quiero mentiras, no quiero que me ocultes nada.

—Josh, yo jamás —pero él la interrumpió antes de que ella pudiera hablar.

—No lo sé, y nunca lo voy a saber. Confío en ti ciegamente, pero también sé que me ocultaste cosas y por eso pido que sea algo mutuo —Se acercó a ella y le acaricio el rostro con delicadeza—. Solo te voy a pedir una cosa más…

—Joshua…

—Jurame que cuando te pida que corras lo vas a hacer, necesito estar seguro que vas a hacerme caso —Y antes que ella protestara la besó suavemente—. Sé que puedes defenderte sola, pero en algún momento voy a necesitar mi mente al cien por ciento y contigo en medio del caos no voy a poder —La miró con dulzura y agregó—: Por favor, pecas.

—Oh, sí, claro, porque estarás tan tranquilo sabiendo que salí corriendo a algún lugar indeterminado en medio del caos y que mientras corro desesperada tratando de salvar mi pellejo, alguien puede sorprenderme y aprovecharse de mí.

Cerró los ojos, y sonrió.
—¿No podías simplemente decir: si? —Sacudió la cabeza, la sujetó de la cintura y beso nuevamente sus labios—. Eres increíblemente adictiva —Volvió a besarla—. Vete, tengo que trabajar y contigo por acá no recuerdo como es mi nombre.

—Joshua —Respondió sonriente.

—Gracias, ahora vete a trabajar —Dio dos pasos hacia atrás, queriendo tomar distancia de ella—. Te espero a las 7, ¿te parece bien?

Ella se acercó un poco a él y sonrió.
—Sí, creo que me queda bien —acomodó sus brazos alrededor del cuello de él y besó su mandíbula—. Hasta la noche —murmuró, para luego girarse y salir del taller.

Joshuas contuvo la respiración por un rato más, hasta que tuvo la certeza de que podía volver a hacerlo sin morir.
Miró el vehículo que tenía a su lado, e intentó hacer memoria sobre cuál era el arreglo que había que hacerle.
Sonrió, y comenzó a tararear “If it kills me” de Jason Mras
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Mar Ago 14, 2012 12:10 am

Liora salió del taller, pero se vio obligada a volver sobre sus pasos, cuando un pensamiento irrumpió en su mente. Entró de nuevo y lo encontró mirando un auto y tarareando una canción.

—No me voy nada.

Josh se sobresaltó.

—¿Es que no trabajas?
—¿Estás seguro? —Le preguntó, ignorando la pregunta de él.
—¿Si trabajas? Pues no, por eso acabo de preguntártelo.
—Ja, ja, me muero de risa. Necesito saber si estás seguro.
—Liora —se pasó la mano por el cabello, despeinándolo—. Cariño, no puedo leerte la mente, lamentablemente. ¿Seguro acerca de qué?

Por toda respuesta, Liora se acercó a él, tomó su remera y la levantó hasta dejarle al descubierto el vientre. Allí, a un costado, había una cicatriz que atravesaba la piel tersa, dónde una espada había desgarrado su carne. Levantó una mano que le temblaba levemente y con la punta de los dedos acarició aquella marca.

Ella era la causante de aquello.

—No sé si eres demasiado tonto o muy valiente.

Josh cubrió con su mano la de ella, la tomó y se la llevó hasta la boca para besarla.

—Un poco de cada una —respondió mordisqueando la yema de los dedos con delicadeza—. No quería hacerlo de esta forma, no tenía intenciones de expresarlo ahora mismo porque, sí, una vez me rompiste el corazón y tengo miedo de que haya una segunda. Pero te amo, Liora, a pesar de todo nunca dejé de amarte. No quiero a otra mujer en mi vida que no seas tú. Así que mi respuesta es: sí, estoy seguro —hizo una pequeña pausa y sonrió con tristeza—. Sé o quiero creer que no fuiste consciente de todo lo que ocurrió esa noche. Por lo que yo te perdoné hace más de seis años atrás. ¿Te vale?

Cerró la mano sobre la de él, apretando fuerte, intentando tomar un poco de su fuerza para no desmoronarse allí, aunque no pudo evitar que las lágrimas cayeran de sus ojos.

—Dios mío, Josh, tengo tanto miedo. No soporto saber lo que te hice, preferiría que no corrieras el riesgo. Me cortaré las manos.
—Me gustan mucho tus manos —dijo, besándosela de nuevo—. No temas, sólo quédate conmigo. Ya no llores.

Levantó la mano que tenía libre y la apoyó en la mejilla de él, mirándolo a los ojos

—Mi Yoshi —ambos sonrieron ante el uso del antiguo apodo que ella le había dado. Se acercó y le tomó la cara entre las manos, obligándolo a que se inclinara para poder besarlo de lleno en la boca—. No te arrepentirás de nada, ni de tu perdón ni de tu amor —le susurró al separar sus bocas.
—No lo hago —le respondió sonriendo.
—Ni lo harás. A las siete, Yoshi.
—A las siete.

Lo besó una última vez y salió corriendo del taller, para no ceder a la tentación de cambiar la cena por un almuerzo. O un desayuno tardío. Tiempo, tiempo, tiempo. Debían tomarse las cosas con calma.

¡A la mierda con la calma!, pensó mientras subía a su auto, que estaba aparcado en la esquina. Joshua aún la amaba y ella se sentía como si tuviera al mundo en la palma de la mano. Y cuando una es el dueño del mundo, puede hacer lo que sé le dé la real gana.

Y como era una chica muy responsable, le daban ganas de trabajar.

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Miér Ago 15, 2012 10:35 pm

Y otra vez estaba caminando por la ciudad, ya había entrado a lo menos a diez lugares preguntando si estaban contratando gente, pero al parecer esa ciudad ya había copado su cuota de empleados. Y estaba pensando seriamente que su acento no estaba ayudando mucho tampoco, eso junto a su aspecto era de por sí una razón para recibir “noes” en cantidades exasperantes. Llevaba unos jeans claros, una camiseta gris con un estampado de metallica en el frente, le quedaba algo ancha y la pobre ya estaba un tanto malita pero le encantaba.

Se detuvo frente a la vitrina de una tienda de ropa y se miro un momento, sus ojos se abrieron de par en par al notar su elevadísimo moño

—ot'ebis! 1 con razón me miraban como si estuviera loca— gruño y se soltó el pelo, moviendo un poco la cabeza para acomodárselo. Volvió a mirarse comprobando que todo estuviera bien, dentro de lo posible.
Se sentó fuera de la tienda para poder ordenar sus ideas y descansar un poco, ya saldría algo, estaba segura.


1. Joder
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Vie Ago 17, 2012 4:43 pm

Una vez dentro de la mansión de Suri, pasaron a lo que sería la cocina y se sentaron una frente a la otra en la barra del desayunador.
Dirsha la observó en detalle mientras Suri disponía de las cosas para desayunar en un plato. Seguía siendo tan hermosa como antes. Tenía ese aspecto aniñado, pero si la mirabas fijamente su mirada era fría y calculadora.
Tomó su taza térmica llena de café y le dio un largo trago.
No era algo normal en ella estar tan callada, pero aún tenía muchas heridas abiertas que no la dejaban avanzar.

—¿Planeas estar mucho tiempo más en plan de pobre viuda? —Preguntó Suri y al ver la expresión dolida de su amiga agregó—: lo siento, pero los sentimientos no son lo mío. ¿Cuánto más vas a estar retorciéndote en tu miseria?

—Suri, yo…

La mujer frente a ella sacudió la rubia cabellera.
—No hay justificación que me valga. No eres el único ser que perdió a alguien, por lo menos piensa que fueron felices por un tiempo. Pero hazme el favor de no dejarte estar en la mierda, porque entonces te acostumbras a ella y no sales jamás.

Miró a su amiga con los ojos llenos de lágrimas, y tuvo que parpadear varias veces para evitar escaparan. Sonrió con tristeza.
—La extraño, extraño sus besos, sus abrazos…

—Lo sé —Asintió, mirándola por encima de la taza plástica—. Pero por esa misma razón tendrías que estar agradecida. Tuviste la suerte de amarla y ser correspondida. No todos tienen esa suerte —murmuró.

Dirsha sonrió, su amiga tenía razón. Joshua no dejaba de repetirle una y otra vez lo mismo, pero que se le dijera Suri, era algo mucho más importante. No porque la palabra de su hermano no valiera, sino porque Suri era una mujer de pocos sentimientos.
Se estiro por encima de la mesa y abrazó a su amiga.
—¡Te quiero! Yo sabía que detrás de toda esta mascarita de “yo la más mala del infierno” había amor.

La rubia sonrió divertida, y le dio un golpe en la frente a su amiga.
—No lo divulgues que luego me crearan mala fama —Sonrió y le acarició la mejilla—. Ahora con mi DiDi de nuevo, vas a unirte a mis tropas.

Sacudió la cabeza y dejo escapar una carcajada.
—Sabes que Joshua es mucho más importante que todo lo que me ofrezcas.

—Lastima —Chasqueó con su lengua—. Pero aun no pierdo la esperanza, quien te dice quizás algún día lo hagas.

—O quizás algún día los cielos y los infiernos se unan —Sonrió Dirsha. Dejó el vaso sobre la mesada y se levantó de golpe—. ¡Vamos! —La tomó de la mano y tiró de la rubia—, quiero ir de compras y ver si mi puesto de trabajo sigue en su lugar.

—¡Agua fiestas! —Se quejó la rubia— Si estuvieras conmigo no tendrías que trabajar.

—Si estuviera contigo, tendría que hacer el trabajo sucio y eso no me gusta —Tomó las llaves del auto de su amiga y se las lanzó—. Andando…

Suri la miró de arriba abajo y sacudió la cabeza.
—Algún día tendrías que aprender a vestirte.

Dirsha dejó escapar una carcajada.
—Jamás, soy feliz así.
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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Dom Ago 19, 2012 11:20 pm

Liora condujo hasta su tienda y dejó su auto aparcado en frente. Cruzó la calle corriendo mientras sacaba las llaves del bolso.

—Tarde, tarde, tarde, Siempre tarde, Liora. Aunque ha valido la pena —se dijo a sí misma en voz alta mientras pasaba junto a una muchacha, sentada en la acera.

Introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta. Iba a entrar, pero dudó y volvió a cerrar.

—¿Te encuentras bien? —Preguntó acercándose a la muchacha rubia sentada en el suelo. Le gustó la remera que llevaba puesta.
—A menos que seas la dueña del local y quieras ofrecerme trabajo, entonces no, no tan bien —le respondió cáusticamente. Ella tenía un acento que no recoció, que le hacía remarcar levemente las erres.
—Pues resulta que sí soy la dueña, y sí estoy buscando a alguien para que me ayude en la tienda.
—¿De veras? —La muchacha sonrió de lado y se puso de pie—. Supongo que entonces podré llegar a estar mejor.
—Encantada de ayudarte, y de que me ayudes. Liora Sarić —saludó tendiéndole la mano.
—Lilieth Kuznetsova —respondió, estrechándole la mano.
—Muy bien. Lilieth. Pasa y veremos qué podemos hacer.

Liora volvió a abrir y dejó pasar a la joven. Tenía unos ojos preciosos, del tipo que ella siempre había envidiado. Aunque también se la notaba algo cansada.

—Bien, Lilieth, ¿has trabajado alguna vez en una boutique o algo por el estilo?
—Pues… no.
—Ya veo. ¿Y qué sabes de moda o de indumentaria?

La joven observó la ropa desgastada que llevaba puesta.

—No mucho.
—Mmm —se dio unos golpecitos con el dedo en el mentón—. Bien, no voy a mentirte. Hubiera preferido alguien con algo de experiencia o por le menos que tuviera algo de idea sobre el tema. Pero lo cierto es que yo misma no sabía casi nada cuando abrí el local.
—¿O sea que aún tengo esperanzas de aprender algo sobre esto? —Preguntó, apoyada sobre el mostrador de la caja.
—Siempre se le puede enseñar algún truco nuevo incluso a un perro viejo. Basta con algo de voluntad. Y no es tan difícil, basta con que le lleves a la gente lo que te pide, y si te piden consejo, pues trata de guiarte por tu intuición y por tu buen ojo.
—¿De verdad crees que la gente se dejará guiar por mi buen ojo?
—Ah, bueno, no es como si yo me vistiera cotidianamente como para una pasarela. ¿Tienes tus papeles en regla? Porque supongo que eres extranjera.
—Sí.
—No hablas mucho. No te preocupes, yo hablaré por las dos. Recuerda, trata de guiarte por tu ojo, y de ser lo más amable posible. Te enseñaré las distintas secciones de ropa y dónde están los talles especiales. Abrimos de nueve a una y de cuatro a siete.
—Son las diez y media.
—Ya, es que tuve asuntos que resolver. Por eso estoy necesitando ayuda. Por cierto, los sábados abrimos de nueve a tres —dio una palmada y puso el cartel de “Abierto”—. Comencemos y veremos que tal nos va. Y bienvenida, por cierto —dijo, sonriéndole.
—Sí, ya veremos.

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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Miér Ago 22, 2012 10:10 pm

Después de que salieron del taller caminaron un rato, ambos en silencio, hasta encontrar un lugar donde sentarse a comer. Cuando la camarera les tomó la orden y se retiró volvieron a hablar.

—¿Qué vamos a hacer cachorro? —Preguntó devorando el pan que anteriormente había dejado la camarera.

Nicholas lo observó, y luego desvió la vista a la calle.
¿Cómo mierda iba a saber él que hacer? No es como que le hubieran puesto el trabajo fácil. Él se las podía arreglar, tenía idea de cómo sobrevivir pero tener con él un hombre que apenas sabía cómo usar un móvil era una mierda.
—Primero tendré que darte unas cuantas clases de actualidad —Cerró la boca cuando la camarera trajo las bebidas y una vez que se fue volvió a hablar—. No sabes cómo usar un celular, ni un teléfono, mucho menos una cocina. O sea, no sabes lo básico para vivir en el 2022.

—¡Una puta mierda! —Masculló mirando al muchacho que tenía frente a él, pero cortó con los insultos cuando las cejas alzadas de Nicholas se lo indicaron—. Vale, acepto que soy un inútil. ¿Por qué jodida mierda no me enviaron con todo eso sabido?

—No tengo idea, y no voy a romperme la cabeza pensando en eso cuando te tengo que enseñar mucho. Podría ayudarnos Joshua, pero el problema es que vamos a estar una larga temporada acá —Volvió a cerrar la boca cuando la camarera les trajo el pedido—. No vamos a conseguir grandes trabajos, así que preferiría evitar comer afuera.

—Vas a arruinarme la comida —Se quejó Niall mientras cortaba la carne—. No sé una mierda de la actualidad, pero antes se me daba bien cocinar —Se encogió de hombros y se llevó un trozo de carne a la boca.

Lo miró desconcertado, abrió la boca y la volvió a cerrar.
—¿Sabes cocinar?

Él asintió.
—Claro que sí, o cómo crees que me gané la vida durante los primeros años de vida —Vio la cara de asombro y sonrió—. Si, fui rey. Pero antes de serlo me crie en un burdel, entre medio de mujeres y hombres que vendían su cuerpo por plata. Había dos opciones, o me prostituía o cocinaba y eso de que me rompieran el culo no estaba en mis planes así que aprendí a cocinar —Contó de lo más tranquilo.

Nicholas se quedó observándolo por un largo tiempo.
¿Quién mierda había sido Niall?

—Come —Ordenó Niall—, se te va a enfriar la comida. ¿Es confiable este Joshua?

—Si —murmuró—. Tuvimos varias misiones.

—Por eso te golpeo…

—No, fue por algo del pasado pero él dice que está todo perdonado.

—Vale, entonces esta noche lo veremos —Sacó un papel del bolsillo del pantalón y sonrió—. Cuando puedas anótame en esto.

Nicholas miró el volante que le entregaba y casi se atragantó con el trozo de carne que estaba tragando.
—¿Quieres hacer esto?

—Sí, ahí dice que es para aquellos que no saben hacer un huevo frito. Así que en vista que las cosas han cambiado en más de 600 años entonces voy a empezar de cero —Mostró una gran sonrisa y agregó—: Después de todo, la limpieza queda a cargo tuyo, cariño.

Sacudió la cabeza, y se carcajeo.
—Creo que es un buen trato…


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MensajeTema: Re: Apocalipsis. El despertar de los Jinetes. Parte I : El inicio.   Dom Ago 26, 2012 3:57 am

Entrecerró los ojos mirando a su nueva jefa, mientras esta atendía a una señora y su hija. Aun estaba algo sorprendida por lo rápido de todo, había tirado como broma lo de que era la dueña del local y que podía darle trabajo, menos mal su suerte estaba cambiando.
Liora era una chica guapa, ojos castaños y una cara bastante dulce algo que se acrecentaba con el toque de las pecas, no mucho más baja que ella. Y hablaba, se notaba que se sentía cómoda hablando con desconocidos y también era muy confiada… demasiado quizás.

—Creo que ese te quedaría muy bien— dijo Liora a la adolescente que seguía mirándose al espejo. Llevaba al menos una hora mirando ropa y descartándola una por una, volviendo a probarse las cosas para seguir indecisa.
—No lo sé, me veo… no se— Lilieth puso los ojos en blanco y se mordió la boca para no soltar un bufido.
Su nueva jefa seguía con una agradable sonrisa, pero podría jurar que ya no aguantaba mucho más.
yebatʹ1— susurró mientras salía de su lugar seguro tras la caja y se paraba junto a Liora. Sonrió amablemente a la madre que la miraba algo extrañada y a la muchachita que seguía meneándose delante del espejo.
suka2—las tres la miraron al mismo tiempo esperando algún tipo de subtitulo. —Significa… cariño— dijo sin quitar la enorme sonrisa del rostro. Se acerco hasta la exasperante mocosa quedándose a su lado y mirándola como si fuera una estrella de cine—Creo que ese vestido te sienta de maravilla, acentúa tu cintura marcando perfectamente esa increíble figura, y para qué hablar del color, definitivamente es TU color— agradeció mentalmente a cada programa que había visto hablando sobre ropas y colores.
—¿Lo crees?—la chica no dejaba de admirarse
—Claro que si, además si le agregas estos zapatos y esto— tomo los que tenia Liora en las manos, junto con el pequeño bolso que también sostenía —Es el look perfecto

Liora, la madre y Lily se quedaron mirando a la chica mientras esta seguía mirándose, ahora de forma pensativa. Solo esperaba que no decidiera meterse de nuevo en el primer vestido de los 50 que ya se había probado, porque si lo hacia la golpearía hasta cansarse.

—Tienes razón, me queda de maravilla— se giro teatralmente hacia ellas con una increíble sonrisa de suficiencia. —Me lo llevo todo— dijo metiéndose al probador nuevamente
—Al fin— susurró Lily a Liora, que sonrió divertida. Ambas se fueron hasta la caja a la espera de su adorable clienta.
—Lo hiciste bien— Liora le hablaba bajito mientras envolvía los zapatos y guardaba el bolso
—Solo le dije lo que ya le habías dicho unas diez veces— la rubia sonrió de lado apoyándose en el mostrador—creo que mi acento y sentido de la moda fue lo que la convenció
—Creo que el suka cerró el trato
—Te recomiendo que no le digas nunca a nadie así— dijo como si nada —Menos si es rusa o habla ruso

Antes de que su jefa pudiera contestarle aparecieron, madre e hija, con el vestido y una hermosa tarjeta para pagar.
Seguro que con esa tarjeta pagaría varias cosas por unos días. Pensó mientras envolvía todo y se lo pasaba a una alegra muchachita.




1. A la mierda
2. Perra


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